Programas de Pomoción y Pevención

El burnout (o ‘síndrome de estar quemado’ o del ‘trabajador desgastado’) es un síndrome relacionado con una respuesta de estrés crónico o mantenido en el trabajo. Este síndrome va mucho más allá que el mero estrés laboral, ya que supone una disminución de la capacidad de la persona para poner en marcha estrategias de afrontamiento, lo que se relaciona con importantes repercusiones para el trabajador y para la empresa. El burnout es más frecuente en las mujeres, en personas sin pareja o con poco apoyo familiar, y durante los primeros años del ejercicio profesional. Este último dato puede explicar por qué el porcentaje de burnout es mayor en trabajadores jóvenes que en aquellos de más de 35 años. Perfil del trabajador con burnout: Para el diagnóstico de burnout el paciente debe referir tres síntomas básicos:
  • Intenso agotamiento: sensación de falta de energía
  • Despersonalización hacia el trabajo o lo relacionado con el mismo entendido como desapego por el trabajo lo que puede dar lugar a comportamientos negativos e insensibles.
  • Baja autoeficacia y sensación de falta de realización personal.
Todo ello, se asocia de forma frecuente con síntomas emocionales como ansiedad, tristeza-depresión, ira-hostilidad… También es frecuente la aparición de alteraciones del comportamiento como el ausentismo laboral o los hábitos tóxicos. Finalmente, cuando el burnout es demasiado duradero aparecen secuelas en nuestra salud física como pueden ser las cefaleas, el insomnio, los trastornos gastrointestinales, etcétera. ¿Cómo prevenir el burnout? El burnout debe prevenirse principalmente desde la empresa. Por ello, el primer nivel de prevención tiene que venir de mano de la organización actuando sobre el ambiente laboral, teniendo en cuenta los factores anteriormente descritos. Mediante la observación y análisis de recursos, la organización debe identificar y reducir el estrés y sobrecarga laboral. Por otro lado, podemos señalar un segundo nivel de intervención preventiva sobre el propio grupo de trabajo, cuyo objetivo es detectar a las personas estresadas reduciendo las fuentes de estrés sobre ellos (por ejemplo mejorando las interacciones entre los grupos de trabajo). Una vez se han logrado los objetivos anteriores es importante actuar sobre los efectos del estrés en el individuo o trabajador ofreciéndole la formación adecuada para ayudarle a prevenir el estrés (formación en emociones), conseguir un equilibrio en sus áreas vitales (familia, trabajo…), etcétera. Como individuos (trabajadores) también podemos prevenir el burnout. Para ello, es importante adoptar un estilo asertivo ante nuestros compañeros y superiores con el fin de que las relaciones laborales y el trabajo en sí no se vea deteriorado por los malos entendidos. También es importante no comprometernos a hacer cosas sobre las que realmente no nos sentimos capacitados o bien no consideramos que sea nuestro trabajo hacerlo. En lo que respecta a las expectativas e ideales estas no deben suprimirse, pero debemos saber ajustarlos. Es bueno que tengamos una meta a la que queramos llegar, un ideal de trabajo, pero también es importante plantearse si lo que tenemos no está mal. La expectativa laboral nos debe ayudar a crecer no a decrecer profesionalmente. Tratamiento del burnout: Si sufres burnout es importante que revises qué es lo que funciona mal en tu ambiente organizacional o en tu forma de trabajar. Es posible que respecto a lo primero no puedas hacer nada, pero lo segundo, tu forma de trabajar, depende de ti. Por ello, intenta revisar tus expectativas, horarios, plazos y tareas con el fin de detectar el estresor que te hace sufrir. Sin embargo, el burnout en algunas ocasiones puede llegar a ser altamente incapacitante, por lo que tal ver necesites tratamiento psicológico. El tratamiento del burnout va dirigido al aumento de la percepción de control, el incremento de la autoeficacia personal y a la mejora de la autoestima. Las técnicas más eficaces son de orientación cognitivo-conductual. Desde este tipo de intervención se trabajan técnicas de afrontamiento del estrés, reestructuración cognitiva (mejora en el estilo de pensamiento) y ensayo conductual ante las circunstancias negativas. Estas técnicas permiten al paciente aumentar su nivel de resiliencia y mejorar la gestión emocional. Es frecuente que la persona con burnout sufra algún trastorno emocional añadido, especialmente si lleva mucho tiempo padeciendo este síndrome. En tal caso, será prioritaria la actuación concreta sobre su patología emocional que en algunos casos puede requerir tratamiento farmacológico específico.
Obesidad, glucosa alterada, colesterol alto, triglicéridos y presión elevada, este peligroso cóctel, que deriva en diabetes o enfermedades cardiovasculares afecta cada vez a más gente. Es lo que se conoce como síndrome metabólico. Pautas alimentarias en el control del síndrome metabólico A continuación te facilitamos una serie de consejos para ayudarte a controlar mejor el síndrome metabólico:
  • Realizar cinco comidas al día: la distribución calórica en cinco tomas nos evitará la ingesta entre horas así como que el organismo se sienta falto de nutrientes. Además, nos permitirá llegar a cada comida con menos hambre o ansiedad.
  • Sustituye las técnicas culinarias que aporten calorías a los alimentos, como la fritura, el empanado o el rebozado, por métodos como plancha, horno, microondas, papillote o hervido.
  • Tomar al menos tres piezas de fruta al día: la ingesta de fruta facilita el aporte de sustancias reguladoras, agua, vitaminas y minerales, así como un aporte de fibra que aumenta la sensación de saciedad.
  • Comer verduras y hortalizas al menos dos veces al día: una de las tomas debe realizarse preferentemente en crudo, por ejemplo a partir del consumo de ensaladas.
  • Consumir legumbres al menos dos veces por semana: ya que favorece una dieta con alto contenido nutritivo, baja en grasas y rica en fibra.
  • Ingerir de forma diaria cereales y sus derivados preferentemente integrales, en forma de arroz, pasta o pan.
  • Reducir el consumo de carnes rojas a menos de dos veces por semana.
  • Incluir al menos tres raciones de pescado en el menú de la semana, siendo al menos una de ellas en forma de pescado azul (atún, boquerón, sardinas, salmón…), y el resto de pescado blanco (gallo, lenguado, lubina, dorada…).
  • Consumir leche y productos lácteos desnatados, reduciendo así el aporte calórico y evitando la ingesta de grasa saturada y colesterol que nos aportan aquellos lácteos enteros.
  • Utilizar fundamentalmente aceite de oliva virgen, tanto para cocinar como para su consumo en crudo. Durante el cocinado es importante controlar la temperatura del aceite (no superar los 180º) y evitar su reutilización más de cuatro veces, con el objetivo de evitar su degradación y transformación.
  • Beber al menos dos litros de agua al día: su ingesta diaria facilita tanto la eliminación de las sustancias tóxicas producidas por el organismo durante el día, como la mejora del balance hídrico corporal.
  • Reduce la ingesta calórica sin valor nutritivo: prescindiendo del consumo de refrescos carbonatados y bebidas alcohólicas de alta graduación. Si se tiene como hábito la ingesta de alcohol en forma de vino o cerveza es importante que se haga de forma moderada (una copa de vino o cerveza al día).
  • Evitar el consumo de alimentos elaborados con grasas no saludables como las grasas vegetales, grasas hidrogenadas o grasas trans, presentes por ejemplo en bollería industrial o snacks.
  • Di adiós al consumo excesivo de sal en las comidas, así como a tomar alimentos procesados con un alto contenido sódico, como las carnes procesadas o embutidos. En el cocinado puede sustituirse con el uso de condimentos y especias (estragón, pimienta, hierbas aromáticas, tomillo, orégano…).
Prevención y tratamiento del síndrome metabólico
  • Podemos evitar el síndrome metabólico a través de la prevención cardiovascular con mayúsculas, con el abordaje de todos los elementos del estilo de vida del sujeto y de sus diferentes características de riesgo se consigue la mejor herramienta para evitar el desarrollo del síndrome metabólico.
  • Es positivo y alentador saber que esta epidemia puede prevenirse con eficacia si actuamos contra aquellos factores de riesgo que hoy conocemos bien y que, sabemos, son los causantes del deterioro de nuestras arterias. Tanto es así, que importantes expertos en epidemiología cardiovascular han publicado con insistencia en los últimos años que, desarrollando bien esta prevención, conseguiríamos disminuir en un 80-90% las enfermedades cardiovasculares, esto es, asistir casi a su desaparición en nuestro país.
Tratamiento del síndrome metabólico:
  • El tratamiento para las diferentes alteraciones que constituyen el síndrome metabólico debe ser multifactorial y actuar sobre todos los factores de riesgo asociados. El denominador común en todas ellas debe ser un estilo de vida saludable, con un abandono del hábito tabáquico, un incremento de la actividad física y una restricción calórica en la dieta, que ayude a la pérdida de peso y derive finalmente en la normalización de los diferentes parámetros afectados.
  • Una pérdida de peso moderada (10%) contribuye a la normalización de la presión arterial, a una disminución de los niveles de lípidos en sangre y al control de la glucemia, así como a una mejora en la resistencia a la insulina del paciente.
  • La realización de ejercicio físico moderado contribuirá así mismo a la consecución de esta pérdida de peso, además de producir mejoras en la capacidad funcional del individuo. No obstante, cuando las modificaciones higiénico-dietéticas en la vida del sujeto no son suficientes, la pauta farmacológica se hace indispensable en el control de los diferentes parámetros afectados.
  • Estabilización de la columna Túmbese sobre una superficie lisa, por ejemplo el suelo. Coja aire, manténgalo y arquee la región lumbar (A) separándola del suelo. Suelte el aire y aplane la espalda contra el suelo (B) intentando que toda ella quede apoyada en el mismo. Repita este movimiento suave y rítmicamente varias veces.
  • ‘El puente’ Apoye firmemente los brazos a los costados (A). Coja aire, suéltelo y eleve la pelvis lo justo para despegarla un poco del suelo. Eleve entonces totalmente la espalda (B) de forma que quede en el aire. Una vez arriba, coja aire y vaya apoyando la columna despacio (C), vértebra a vértebra, desde arriba hasta la rabadilla.
  • Flexibilización lumbar 1 Póngase a cuatro patas con las manos a la altura de los hombros y las rodillas alineadas con las caderas (A). Coja aire, extienda la cabeza hacia arriba (B), curve la espalda hacia abajo (C) y eleve los gluteos. 2 Suelte el aire al tiempo que agacha la cabeza como para mirarse el abdomen (A) y ahueque la espalda hacia arriba (B). Repita el ejercicio rítmicamente y aumente el número de repeticiones cada semana.
  • Estiramiento del muslo

    Con la ayuda de la mano, doble una pierna hasta que el talón toque las nalgas (A). Apriete éstas e intente estirar la pierna hacia abajo mientras la sujeta con la mano. Cuente hasta veinte y repita con la otra pierna intentando mantener el cuerpo recto y estable (B).

    Estiramiento de cadera Sobre el suelo, doble ambas piernas y cruce una sobre la otra (A). Sujete con las manos la pierna que queda debajo (B) e intente llevarla hacia su pecho (C). Mantenga la posición contando hasta veinte y cambie de pierna.

La enfermedad cardiovascular comprende diferentes patologías que afectan al corazón y al sistema circulatorio, incluye la enfermedad cardiaca, accidente cerebro vascular e hipertensión arterial.

El ejercicio, particularmente el acondicionamiento aeróbico y el entrenamiento de fuerza, es una de las intervenciones fundamentales para prevenir la muerte y la discapacidad generada por las enfermedades cardiovasculares. Los fisioterapeutas son expertos en la programación de actividad física y ejercicio terapéutico destinado a la prevención, curación y recuperación de enfermedades.

Aquellas personas que sufran de enfermedades cardiovasculares pueden beneficiarse del servicio de los fisioterapeutas para retornar a su actividad cotidiana.

Generalidades de la enfermedad cardiovascular

La enfermedad cardiovascular es actualmente la mayor causa de muerte en el mundo. Globalmente, 17,5 millones de personas murieron de enfermedad cardiovascular en el 2005, el 30 % de las muertes en el mundo. 7,6 millones fueron por enfermedad coronaria y 5,7 millones por accidente cerebro vascular.

Se estima que en 2015 al menos 20 millones de personas morirán por enfermedad cardiovascular.

En España murieron en 2002: 81.636 personas por enfermedad cardiovascular, de las cuales: 45.018 personas por enfermedad cardíaca, 34.480 por accidente cerebro vascular y 1.738 por enfermedad reumática cardíaca.

Se estima que si todo el mundo realizara una marcha a paso ligero (entre 4,8 y 6,4 km/h) durante media hora, la mayor parte de los días de la semana, se podrían prevenir el 30 % de las muertes por enfermedad cardiovascular.

Se estima que en 2015 al menos 20 millones de personas morirán por enfermedad cardiovascular.

En España murieron en 2002: 81.636 personas por enfermedad cardiovascular, de las cuales: 45.018 personas por enfermedad cardíaca, 34.480 por accidente cerebro vascular y 1.738 por enfermedad reumática cardíaca.

Se estima que si todo el mundo realizara una marcha a paso ligero (entre 4,8 y 6,4 km/h) durante media hora, la mayor parte de los días de la semana, se podrían prevenir el 30 % de las muertes por enfermedad cardiovascular. Pate R et al. Physical activity and public health. JAMA. 1995;273(5):402-407.

Wei M, Kampert et al. Relationship between low cardiorespiratory fitness and mortality in normal-weight, overweight, and obese men. JAMA. 1999;282(16):1547-1553.

Manson JE et al. A prospective study of walking as compared with vigorous exercise in the prevention of coronary heart disease in women. NEJM. 1999;341(9):650-658.

Tully M et al. Brisk walking, fitness, and cardiovascular risk: a randomized controlled trial in primary care. Prevent Med. 2005;41:622-628.

La investigación en personas con riesgo de enfermedad cardiovascular ha indicado que el ejercicio supervisado por el fisioterapeuta, junto con una dieta especializada, ofrece mejoras significantes en la presión arterial, peso corporal, calidad de vida y otros indicadores de salud al cabo de un año.

Eriksson KM, Westborg CJ, Eliasson MC. A randomized trial of lifestyle intervention in primary healthcare for the modification of cardiovascular risk factors. Scand J Public Health.2006;34(5):453-61.

Hipertensión arterial (HTA) La HTA es un factor de riesgo para el infarto cardíaco y el accidente cerebro vascular y puede ser controlada mediante el ejercicio. Un estudio indicó que el ejercicio de resistencia ofrece una reducción en torno a los 10mmHg para la presión sistólica y diastólica.

American College of Sports Medicine’s Guidelines for Exercise Testing and Prescription. 6th Ed. Baltimore MD: Lippincott Williams & Wilkins 2000.

El tipo de entrenamiento de fuerza indicado por el fisioterapeuta puede reducir efectivamente la presión en hombres y mujeres ancianas. Martel GF et al. Strength training normalizes resting blood pressure in 65- to 73-yearold men and women with high normal blood pressure. J Am Geriatr Soc. 1999. Oct;47(10):1215-21.

Un análisis de las investigaciones realizadas indicó que el ejercicio puede reducir la presión sanguínea en reposo en 3mmHg para la presión sistólica de reposo.Cornelissen VA, Fagard RH. Effects of endurance training on blood pressure, blood pressure-regulating mechanisms, and cardiovascular risk factors. Hypertension 2005 Oct; 46(4):667-75.

Kelley GA, Kelley KS. Progressive resistance exercise and resting blood pressure: a metaanalysis of randomized controlled trials. Hypertension. 2000 Mar; 35(3):838-43.

Este tipo de de reducción de la presión arterial se asoció a un 5-9 % de reducción en enfermedad cardiaca y un 8%-14% en el riesgo de accidente cerebro vascular.Fuente: Whelton et al. Primary prevention of hypertension: clinical and public health advisory from The National High Blood Pressure Education Program. JAMA. 2002 Oct 16;288(15):1882- 8

Se define como el atrapamiento del nervio mediano en el túnel del carpo, que está formado por el retináculo flexor y los huesos del carpo. Se asocia con traumatismos ocupacionales repetitivos, artritis reumatoide, embarazo, acromegalias, fracturas de muñeca, y otras condiciones, si bien en el 15 % de los casos es idiopático.

El STC se produce como resultado de la presión del nervio mediano bajo la aponeurosis flexora. Así mismo, el edema o la tenosinovitis de los tendones flexores pueden provocar un mayor volumen en el túnel carpiano desencadenando los signos y síntomas que le caracterizan. En general, el paciente presenta dolor y parestesias en la cara ventral de la mano, dedos pulgar, índice y medio, y en parte del dedo anular. El dolor es de tipo “quemazón”, con empeoramiento y parestesias nocturnas, y se agudiza también al efectuar determinadas actividades, como sujetar el volante para conducir, o sujetar un libro para leer. La pérdida de sensibilidad en la distribución del nervio mediano puede ocasionar una sensación de torpeza al caérsele algún objeto de la mano. La compresión prolongada del nervio mediano conduce a pérdida sensorial permanente, déficit motor y atrofia de la musculatura.

El STC es la neuropatía compresiva con mayor prevalencia. La incidencia de éste síndrome se sitúa entre el 0,1 % y el 10 %. La incidencia aumenta con la edad para los hombres, así como en las mujeres con edades comprendidas entre 45 y 54 años. La prevalencia en la vejez es cuatro veces superior en las mujeres que en los hombres. La edad está considerada un factor de riesgo para el deslizamiento y conducción del nervio mediano.

La evaluación requiere realizar una cuidadosa historia y examen físico del paciente, considerando el dolor, signo de Flick (el aleteo de las manos para aliviar las parestesias cuando acompaña a las parestesias nocturnas), prueba de Phalen, y prueba de Tinel. La evaluación mediante pruebas electrofisiológicas es necesaria para detectar las lesiones por compresión causadas por el atrapamiento nervioso.

Síndrome del túnel del carpo en el ámbito laboral

Los movimientos de flexión y extensión de muñeca efectuados por los trabajadores, y la velocidad y la aceleración de los mismos para cada plano de movimientos, influyen en los traumatismos acumulativos de muñeca en los trabajos manuales.

El STC puede estar causado y agravado por el trabajo. La postura de desviación de la muñeca en el plano de flexoextensión es un factor de riesgo. Los trabajadores que utilizan alternativamente aumento y disminución de fuerza en trabajos repetitivos, desarrollan un riesgo extra de presentar STC. Estos trabajos incluyen mecanografía, personal de cuidados sanitarios, enfermería, trabajadores industriales y de servicios del hogar.

El diagnóstico fisioterapéutico también tiene en cuenta el siguiente diagrama de la mano referente a la evaluación funcional y la clasificación del síndrome:

Clasificación para el diagnóstico del síndrome del túnel del carpo:

Clásico: Dolor, hormigueo, entumecimiento, y/o sensación disminuida con o sin dolor por lo menos en dos de los dedos 1, 2 o 3.

Sin síntomas en la palma o dorso de la mano. También puede estar presentes síntomas en quinto dedo, dolor en muñeca o radiación proximal a la muñeca.

Probable:Igual como el tipo clásico, excepto los síntomas palmares, a menos que se encuentre reducido únicamente al aspecto cubital.

Posible:Dolor, hormigueo, entumecimiento y/o sensación reducida en al menos uno de los dedos 1, 2 ó 3.

Improbable:Sin síntomas en los dedos 1, 2 o 3.

Evaluación funcional de muñeca y dedos en el síndrome del túnel del carpo:

Las siguientes preguntas se refieren a la función de su muñeca y mano, durante el pasado mes:

1. Pude escribir fácilmente con un lápiz o una pluma.
2. Pude abrochar fácilmente la camisa o la blusa.
3. Pude girar fácilmente la llave en la cerradura.
4. Pude anudar fácilmente un lazo.
5. Pude abrir fácilmente un bote de comida.

Cuantos menos días hayan podido realizar estas actividades mayor disfunción de muñeca y dedos.

Medidas preventivas:

Hay que tener cuidado con las manos cuando se trabaja, o cuando se practica alguna actividad con ejecuciones repetitivas, especialmente si requieren fuerza, vibración, o posturas inadecuadas. Por ello, en el ámbito laboral, los fisioterapeutas deben participar en el diseño y configuración del teclado para un puesto informático, y promover una posición neutra de muñeca que ayude a disminuir los desórdenes músculo esqueléticos relacionados con el trabajo, la tenosinovitis de muñeca y el STC.

También hay que prevenir otros factores de riesgo para el STC, como son la obesidad, la diabetes, el tabaquismo, o el consumo de alcohol, ya que en ocasiones pueden contribuir incluso más que el trabajo.

En el puesto informático, el teclado debe estar ajustado a la altura de los antebrazos, y hay que evitar las posiciones con flexión de muñecas, durante largos períodos de tiempo.

Además, podemos ayudar a que la muñeca mantenga su posición neutra con el uso de férulas, que en ocasiones se puede emplear durante el descanso nocturno.

Tratamiento mediante ejercicios fisioterapéuticos:

En cuanto a la realización de ejercicios, el estiramiento de la musculatura flexora (muñeca y dedos, aductor del pulgar y pronadores), realizados varias veces al día liberan la presión del nervio mediano. Cada estiramiento se mantiene unos 15 segundos, y se repite entre 8 y 10 veces.

Los ejercicios pasivos de estiramiento los ejecuta el fisioterapeuta, pero el estiramiento activo de la musculatura lo realiza el paciente guiado por el fisioterapeuta.

Estiramiento Flexora Antebrazo

Estiramiento Flexores Codos Estirados

Estiramiento Flexores con Brazo en Pronación

Estiramiento Flexores de Muñeca

Estiramiento Abductor del Pulgar

Para desarrollar fuerza muscular, se realizan ejercicios de fortalecimiento de la musculatura extensora de muñeca y dedos, y abductora de los dedos.

Activo Flexores Muñeca

Resistido Flexores Muñeca

La tendinitis es la inflamación (con irritación e hinchazón) del tendón, que es la estructura que une el músculo con el hueso. La tendinitis es una enfermedad crónica y recidivante. Esto provoca la degeneración del tendón, por ello actualmente el término tendinitis se está reemplazando por tendinopatías. Este tipo de afecciones se han ido incrementando en los últimos tiempos debido al aumento de la práctica de actividades recreativas de carácter deportivo. Causas de la tendinitis Generalmente ocurre en adultos jóvenes por un esfuerzo repetitivo o sobrecarga de una zona del cuerpo. Esto provoca que algunos músculos trabajen más que otros, debilitando la zona de los tendones. Por este motivo, las tendinitis se consideran como enfermedades por sobrecarga, y son especialmente frecuentes dentro de la patología laboral y deportiva. En adultos mayores la tendinitis ocurre debido al envejecimiento de los tejidos, y en estos casos puede haber degeneración del tendón. Puede verse afectado cualquier tendón, aunque la tendinitis se observa con mayor frecuencia en la parte superior del cuerpo: • Tendinitis del hombro. • Tendinitis del codo. • Tendinitis de la mano y muñeca. De la cintura hacia abajo, es habitual la tendinitis del talón o tendinitis aquílea. Diagnóstico de una tendinitis El elemento común en todos los casos de tendinitis es el dolor localizado en la zona del tendón. Aunque el dolor también se puede irradiar a otras zonas, como ocurre en el caso de la tendinitis de la muñeca, en que el dolor puede extenderse hasta el codo; y en la tendinitis del codo, en la que el paciente refiere dolor hasta la zona cervical. El dolor comienza suave, sin afectar el movimiento de los músculos de la zona. A medida que pasan los días, este dolor se incrementa paulatinamente, irradiándose a otras zonas, e inmovilizando parcialmente el movimiento muscular, debido a que cualquier leve movimiento provoca tanto dolor que se pierde fuerza. El dolor empeora por la noche. La piel que cubre la zona del tendón se puede sentir caliente y enrojecida. La característica general que nos permite diagnosticar la tendinitis es que el dolor remite después de un tiempo, para reaparecer en cualquier momento, independientemente de que se haya realizado un esfuerzo o no. Para confirmar este diagnóstico el médico o especialista comprobará la existencia de dolor o sensibilidad especial cuando se fuerza el músculo al que está unido el tendón que se crea afectado. La hinchazón en la piel y la sensación de calor también orientan el diagnóstico. En este caso, las pruebas de imagen radiológicas solo servirían para descartar otros posibles problemas. Tratamiento de una tendinitis El objetivo del tratamiento de la tendinitis es principalmente aliviar el dolor y, al mismo tiempo, reducir la inflamación. Se utilizan antiinflamatorios no esteroideos (ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, aceclofenaco, diclofenaco, entre otros), tanto por vía oral como tópica; en el último caso en forma de crema o gel para frotar sobre la superficie lesionada. También se debe intentar reducir al máximo la movilidad de la zona afectada, utilizando una férula o un dispositivo ortopédico removible. La aplicación de calor o frío en el área afectada también alivia el dolor. En los casos en los que el dolor no remite, se recurre a una inyección de glucocorticoides en la vaina del tendón afectado que comúnmente se denomina infiltración. Diversos estudios señalan que la terapia convencional no invasiva de estimulación eléctrica transcutánea del nervio (TENS), obtiene mejores resultados que la inyección de glucocorticoides. Una vez que pase el dolor, es necesario que el paciente con tendinitis realice fisioterapia de estiramiento y fortalecimiento del músculo y el tendón, para mejorar la cicatrización y prevenir lesiones futuras. En ocasiones se recurre a la cirugía para limpiar el área afectada y disminuir la inflamación. En casos crónicos, la eliminación de la sección del tendón afectada con cirugía da buenos resultados. Prevención de tendinitis: Si se quiere esquivar la tendinitis hay que evitar los movimientos repetitivos y la sobrecarga de brazos y piernas. También es aconsejable mantener los músculos fuertes y flexibles. Para ello, hay que ejercitar las extremidades superiores e inferiores, sin repetir excesivamente un mismo movimiento. Por tanto, para prevenir la tendinitis se recomienda alternar diversos tipos de movimientos, con pequeños intervalos de recuperación. La aparición de molestias es un indicador de que debe reducirse el ritmo del entrenamiento. Conviene recordar que la musculatura puede ejercitarse en un plazo breve, de pocos meses, pero otras estructuras como los tendones y las articulaciones tienen un proceso de adaptación muy lento. Poseer la fuerza suficiente que permita realizar determinados movimientos no quiere decir que puedan ejecutarse sin riesgo de lesiones. Cuando se ha permanecido inactivo durante una temporada, debe prestarse todavía más atención a seguir una adecuada progresión en el ejercicio con el fin de evitar la aparición de nuevos episodios de tendinitis. Si mientras realizamos un determinado ejercicio o una sesión de entrenamiento sentimos dolor en la zona lo mejor es parar y guardar reposo con el fin de evitar que el problema se cronifique. También te recomendamos que mantengas una buena hidratación, ya que siempre ayuda a mantener una mejor vascularización de la zona.

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